BERNARDO SAGASTUME
Con una balsa construida con sus propias manos, seis hombres quieren combatir la idea generalizada de que la población prehispánica no se conocía entre sí ni se hacía a la mar
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ABC
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Saben que se harán a la mar en Lanzarote el próximo domingo 24, pero no cuándo llegarán a La Palma. Ni siquiera si tocarán tierra en la «isla bonita», aunque lo desean fervientemente para probar, o mejor, para «hacer pensar» sobre la posibilidad de que los guanches tuvieran nociones de navegación desde mucho antes de que llegase el tiempo de la Conquista.
«Creer que no lo hacían es una barbaridad. No existe ninguna isla en el mundo donde se afirme que los habitantes originarios no fueran navegantes», dice tajante y con autoridad Sergio Navío, un apellido con evocaciones marítimas suficientes como para ser la cara visible del proyecto «Osa









