domingo, 14 de noviembre de 2010

El turismo se duplicará en diez años

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El turismo global no ha escapado al zarpazo de la crisis. En 2009 la cifra de viajes internacionales descendió un 4,2%, hasta los 880 millones de turistas. Se rompía así casi dos décadas de crecimientos anuales continuos (con la única excepción de 2003, en el que el sector turístico mundial retrocedió un 1,5% atenazado por los efectos de la guerra de Irak y la epidemia de SRAS en Asia). Este año el sector volverá a crecer.


En diez años el turismo internacional sumará casi tantos nuevos viajeros como todos los conseguidos en las últimas seis décadas

Según las estimaciones de la Organización Mundial de Turismo (OMT), las llegadas de turistas internacionales crecerán entre el 3% y un 4% en 2010, hasta situarse entre los 906 millones y 915 millones de viajeros. De cumplirse las previsiones, el turismo volvería a demostrar su enorme capacidad de recuperación: tres años de crisis global se saldarían con un solo ejercicio en negativo. Buen balance.


El gran salto

En las últimas seis décadas el turismo mundial se ha mantenido en una permanente expansión hasta convertirse en uno de los sectores económicos de más rápido crecimiento. Salvo un puñado de años en que golpearon circunstancias excepcionales, el volumen de turistas se ha incrementado en la práctica de forma ininterrumpida desde mediados del siglo pasado. La evolución refleja un alza exponencial: 25 millones de turistas internacionales en 1950, 277 millones en 1980, 438 millones en 1990, 681 millones en 2000... hasta los 880 millones de viajeros de 2009.

Sin embargo, el gran salto del turismo global está por llegar. En la próxima década, según la OMT, el sector duplicará la actual cifra de turistas internacionales, hasta rozar los 1.600 millones de viajeros en el año 2020. En los próximos diez años el turismo internacional sumará casi tantos nuevos clientes como los conseguidos en las últimas seis décadas.

Europa mantendrá su indiscutible liderazgo global. En 2020 seguirá siendo la región con mayor número de turistas internacionales: 717 millones, el 46% del mercado mundial.


El siglo de Asia..., sí, pero no

El siglo XXI promete ser el de la consagración de Asia como nuevo eje de la hegemonía mundial (compartida con Estados Unidos). China e India serán las nuevas potencias globales del futuro. Este nuevo mundo multipolar tendrá un reflejo casi simétrico en el ámbito empresarial. Y el poderío de ambos gigantes asiáticos también será evidente en el turismo.

El peso creciente de China e India en el turismo global será uno de los hitos que redefinirán el sector en los próximos años. El imparable crecimiento económico de ambos países alimentará el poder adquisitivo de sus ciudadanos y permitirá el ingreso de nuevas huestes en unas aún hoy enjutas clases medias. El acceso a la industria del viaje de millones de chinos e indios promete revolucionar el sector como mercado emisor de turistas (fundamentalmente de sus respectivos turismos internos, pero también de toda la región asiática) y como destino de extranjeros (de hecho, China dejará este mismo año a España fuera del podio de las potencias por llegadas de turistas). Según un reciente estudio de Deloitte, China e India llegarán a 2015 con crecimientos en turismo superiores a Reino Unido, Francia o Japón.

Sin embargo, Europa mantendrá de momento su indiscutible liderazgo global. En 2020 seguirá siendo la región con mayor número de turistas internacionales, con 717 millones, lo que le otorga una cuota del 46% del mercado mundial, según las previsiones de la OMT. El Viejo Continente seguirá así aún muy por delante de la emergente Asia Oriental-Pacífico (397 millones de viajeros), y también de las Américas (282 millones). Los mercados maduros ceden terreno, sí; pero aún tardarán en dar por perdida la batalla del turismo del futuro.

David Page en Expansión

viernes, 5 de noviembre de 2010

Teruel mudéjar



Una hermosa colección de fotografías en Libertad Digital sobre la capital Teruel (desde luego debería denominarse la capital del mudéjar).

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El ser humano a la medida de la Tierra y viceversa








Por encima de razas, credos, especies, por encima de las temperaturas o de la altitud, se erige el ser humano, tan bueno y tan versátil cuando quiere y puede.
Vive en un planeta a su medida.
No es cierto que el humano busque parajes desérticos para viajar: busca sitios poblados para cotejarse, complementarse o para sorprenderse.

jueves, 28 de octubre de 2010

La alegría de vivir en Beirut (Líbano)


En una visita a Beirut hay que patear La Corniche. Se extiende a lo largo de la costa que bordea la ciudad y está muy transitada al atardecer con la caída del sol. Los propios beirutíes lo tienen como un lugar esencial de su vida, por lo que es común ver a la gente haciendo footing, pescando o tomándose algo en las terrazas y bares que se encuentran allí.
 
Otro lugar digno de ver son las Rocas de las Palomas: uno de los enclaves más bellos de la ciudad. Son unas formaciones rocosas, situadas a pocos metros de la costa, a las que la gente acude para ver la puesta del sol. De aquí nos vamos al Distrito central, que es el centro histórico además de geográfico de la ciudad, aunque también se ha consolidado como núcleo financiero y comercial del país. Fue la parte más dañada durante la guerra, por lo que una cantidad importante de sus monumentos fueron destruidos o seriamente dañados. Todavía se llevan a cabo arduas labores de reconstrucción. Aquí es interesante ver los Baños Romanos, el Gran Serrallo de la época de los otomanos y donde hoy se encuentra el Gobierno del país: la Torre del Reloj y la iglesia de los Capuchinos.
 

jueves, 21 de octubre de 2010

Huaca Rajada, esplendor de la cultura moche (Perú)






Huaca Rajada, los últimos descubrimientos de Perú

La creencia generalizada en la vida después de la muerte de las antiguas civilizaciones creó el enorme patrimonio arqueológico del país andino. Uno de los ejemplos más recientes se sitúa en la plataforma funeraria de Huaca Rajada, junto a la tumba del Señor de Sipán.

José Manuel Noboa, Ocholeguas, El Mundo


Es muy posible que mientras escribo estas líneas se esté produciendo un nuevo descubrimiento arqueológico en el Perú. No es exageración, sólo hay que consultar Internet a diario para comprobar lo que digo. Y eso sin tener en cuenta las excavaciones clandestinas que todas las noches realizan los huaqueros. El patrimonio arqueológico peruano es inmenso y, según las estimaciones de los arqueólogos que actualmente trabajan en las diferentes excavaciones, hasta ahora sólo se ha descubierto un 25% de los que esconde el subsuelo de este país.
La creencia común en la transcendencia, en la vida después de la muerte de todas las antiguas civilizaciones que habitaron esta parte del planeta, creó este enorme patrimonio. A todo el mundo se le enterraba con la totalidad de sus pertenencias para que pudiese utilizarlas en el otro mundo, desde los más pobres con un escueto ajuar funerario de una o dos vasijas de cerámica, hasta los más ricos y poderosos cuyo ajuar funerario constituía un autentico tesoro. Si tenemos en cuenta la elevada población de estas antiguas culturas, con ciudades como Chan-chan que tenía más de 100.000 habitantes cuando París era habitado por unos dos mil o tres mil, es fácil imaginar lo que queda por descubrir.

Piezas de cobre dorado

Nosotros, en Explora Films, hemos participado en dos de los más importantes hallazgos que se han producido en los dos últimos años en Perú. Concretamente, en la plataforma funeraria de Huaca Rajada, junto a la tumba del Señor de Sipán. La tumba 14ª y la 15ª. Es difícil describir la emoción que se siente al presenciar unos descubrimientos de esta importancia en primera fila. Cuando comenzamos la excavación de la tumba 14ª, hacía siete años que no se excavaba nada en Sipán. En pocos días, llegamos a una profundidad de cinco metros. Un pozo realizado por unos huaqueros bajaba paralelo a la tumba.
Todos participamos en una ceremonia en la que se vertió chicha en el fondo de la tumba para pedir a la Pachamama.
Teníamos miedo de que hubiese sido saqueada, pero al final llegamos a la cámara funeraria y comprobamos que estaba intacta. Las marcas de madera desintegrada de las vigas de algarrobo con las que los mochica habían sellado la tumba se encontraban inalteradas. El huaquero no había llegado hasta ellas, se había quedado a unos 20 centímetros. Por el nivel en el que estaba la tumba, el enterramiento era de unos 1.800 años de antigüedad. La excavación la dirigía Luis Chero bajo la tutela del doctor Walter Alva, descubridor de la tumba del Señor de Sipán, el más importante hallazgo arqueológico de las ultimas tres décadas en Perú.
Al final del siguiente día y tras profundizar un metro y medio por debajo de las vigas de algarrobo, afloraron en el fondo de la fosa las primeras piezas de cobre dorado oxidadas, que se hundían en la tumba. El ambiente se electrizó. Anochecía cuando se hizo el silencio. Los dos trabajadores que ahora escarbaban con espátulas y pinceles realizaron un pago a la tierra. Todos participamos en una pequeña ceremonia, en la que se vertió un poco de chicha en el fondo de la tumba para pedir a la Pachamama, la diosa de la tierra, el permiso para seguir excavando. En esta región temen a lo que llaman el Mal de Huaca, el influjo pernicioso de los espíritus que habitan en estas pirámides capaces de provocar la muerte al que osa penetrar en sus secretos.

El ajuar funerario

La excavación prosiguió con el máximo respeto hacia el personaje de la elite moche que íbamos a desenterrar. En los días sucesivos fueron apareciendo las piezas que componían su ajuar funerario: coronas de cobre, oro y plata; emblemas militares; vasijas de cerámica; narigueras de oro; porras de combate... Fueron momentos imposibles de olvidar. Se trataba de un descubrimiento de máxima importancia para el estudio de la cultura moche, que se desarrolló en la costa norte del Perú entre el siglo I a.C. y el VI d.C. El personaje allí enterrado era un poderoso noble identificado por los arqueólogos por su corona en forma de uve como el cuarto personaje de la presentación mochica dibujado en la cerámica. Hasta ese momento no se tenía pruebas de su existencia.
Llegamos hasta el suelo geológico de la pirámide.
Es decir, hasta el primer enterramiento.
Meses después, excavamos la tumba 15ª a 14 metros de profundidad en la misma plataforma. Llegamos hasta el suelo geológico de la pirámide. Es decir, hasta el primer enterramiento. Tras encontrar unas cerámicas en miniatura, apareció una corona de cobre dorado con la cabeza de un búho de turquesa. Todos pensábamos que aquella sería la tumba del primer gobernante, del fundador de la dinastía Sipán. Yo me fui a Chiclayo a comprar unos calefactores para secar el fondo de la tumba, había mucha humedad.
Al volver vi con desilusión que acababa de aparecer la columna vertebral de la osamenta. No había emblemas ni joyas, tan sólo la corona del búho. No era un señor, sino un acompañante adolescente. El personaje principal estaría en uno de los costados. Ahora mismo se esta trabajando en los laterales con la esperanza de encontrar al fundador de la dinastía de estos nobles, cuyas tumbas están consideradas como las más ricas de América.

Ocholeguas